Circuncisión
y fimosis:
La circuncisión es la extirpación del prepucio del
pene, que deja al descubierto el glande. Las causas más frecuentes
de circuncisión suelen ser por motivos religiosos, culturales
o médicos. A finales del siglo XIX se generalizó la
circuncisión en varios países angloparlantes por varios
motivos como la medicina preventiva, la higiene y la prevención
de la masturbación. Hoy en día, en muchos países
angloparlantes la tasa de circuncisión en los bebés
ha disminuido, pero en Estados Unidos la mayoría de los hombres
son circuncidados en su primera infancia.
Fimosis:
La
fimosis es un trastorno del pene debido a la estenosis del orificio
prepucial que impide la salida del glande, activamente durante la
flacidez del pene, o pasivamente durante la erección.
La
fimosis es bastante frecuente, sobre todo en niños, antes
de la adolescencia. Se estima que sólo menos del 2% de
los adolescentes de 17 años padecen fimosis.
Suele
tener varios grados, desde una estrechez dolorosa durante la erección
que deja descubrir el glande, hasta una estenosis puntiforme que
dificulta hasta la micción.
Se
cree que la causa de la fimosis es congénita, pero también
puede ser debida a retracciones forzadas del prepucio de los bebés
durante su higiene por los padres, que crea anillos fibrosos en
en prepucio y adherencias balanoprepuciales. En el 95% de los
recién nacidos es difícil la retracción prepucial.
A los 6 meses sólo el 20% de los prepucios son retráctiles,
al año el 50% son retráctiles y a los 3 años
el 90% son retráctiles.
En
los adultos las causas de fimosis suelen ser la balanopostitis
crónica o recidivante, sobre todo en diabéticos,
balanitis xerótica obliterante y traumatismos (directos,
actos sexuales violentos, manipulaciones urológicas).
Hay
que diferenciar la fimosis de la parafimosis urgencia urológica
producida por la inflamación o edema del prepucio, que
impide el recubrimiento del glande tras su retracción forzada
y que produce una constricción o estrangulamiento del glande
por un anillo del prepucio que se ha retraído, con riesgo
de necrosis del glande, que puede ocasionar su pérdida.
Es relativamente frecuente en adultos con sondaje urinario y en
niños tras sus primeras manipulaciones peneanas.
Complicaciones de la fimosis:
Coito doloroso: Debido a la falta de deslizamiento del prepucio
sobre el glande y el pene.
Balanitis: Es la infección del pene, debido a la acumulación
de esmegma en el espacio balanoprepucial.
Infecciones de orina: Si la infección del esmegma asciende
por la uretra.
Problemas en la micción: Que oscilan desde disuria, hasta
retenciones agudas de orina de repetición y que requieren
sondaje urinario.
Adherencias balanoprepuciales: Es la unión del prepucio
con el glande, que complica más la fimosis y que pueden
estar presentes en ausencia de fimosis.
Cáncer de pene: Es una complicación rarísima,
con una incidencia menor de un caso cada cien mil varones al año,
que puede ser debida a la persistencia de fimosis después
de la pubertad.
Tratamiento de la fimosis:
Generalmente la fimosis se trata con la circuncisión médica,
realizada por un urólogo en condiciones de asepsia y con
el material quirúrgico necesario.
Se
suele realizar a partir de los tres años de edad, pues
antes, la mayoría de las estrecheces prepuciales son reversibles.
Después de los tres años, el propio niño
en su higiene diaria y más tarde con la masturbación,
permite la solución de la mayoría de las supuestas
fimosis.
Antes
de recurrir a la circuncisión, el tratamiento con corticoides
tópicos indicados por el pediatra a partir de los tres
años durante unos dos o tres meses y con la ayuda de retracciones
suaves puede solucionar la fimosis.
El
2% o menos de los varones adultos que padecen fimosis, podría
reducirse aún más, ya que el tratamiento carece
de riesgos en la mayoría de los casos, porque no siempre
es necesaria la circuncisión.
Otra
forma de tratar la fimosis es la plastia del prepucio, que evita
la circuncisión y conserva el prepucio.